Formosa, 28 de Marzo de 2020
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EL GOBIERNO POSTERGA CANJE DE LA DEUDA: LOS BONISTAS CREEN QUE PODRIA HABER DEFAULT



14-03-2020  |  Formosa
    

Mientras el Presidente mantiene su posición de quita de capital e intereses y una postergación de los pagos hasta 2024, la negociación formal sufrirá dilaciones como consecuencia de la pandemia que limita los contactos personales y los viajes al exterior





Alberto Fernández no cambiará una sola letra de su oferta a los bonistas extranjeros que diseñó con Martín Guzmán y guarda bajo siete llaves en la Casa Rosada.
El presidente asume que la crisis del coronavirus y la caída del precio del petróleo complica a los mercados mundiales y la situación económica global, pero decidió mantener la lógica de su oferta a los fondos de inversión que implica quita de capital, poda de intereses y postergación de los pagos hasta que la deuda externa argentina sea sostenible.

Los bonistas cuestionan la estrategia negociadora de Alberto Fernández y Guzmán y ratifican sus posiciones belicistas en papers reservados escritos en inglés que circulan a través de chats que van desde Buenos Aires a New York y viceversa. El presidente y su ministro de Economía comparten la lectura de esos papers y no se mueven un centímetro del plan que piensan ejecutar.

“El ministro Guzmán ha adoptado una mirada dogmática en sus últimas declaraciones, que podría abrir la puerta a una propuesta agresiva sobre la deuda, muy lejana a las demandas de los inversores”, asegura un paper distribuido ayer por BTG Pactual, un banco brasileño especializado en la administración de fondos de inversión.

Hace unos días, BTG Pactual organizó un viaje a Buenos Aires con un grupo de fondos de inversión para acercar posiciones con Guzmán. La visita fue un fracaso desde la perspectiva de los bonistas internacionales, y BTG Pactual no dudó en reportar esa sensación de hastío y preocupación en el paper distribuido ayer alrededor del mundo.

“Nosotros organizamos un viaje para inversores la semana pasada, adonde percibimos un inmenso temor a un duro default, como resultado de la más que agresiva retórica del ministro Guzmán, a pesar de que los consultados (en Buenos Aires) enfatizaron el deseo del gobierno de evitar ese escenario”, añadió BTG Pactual en su informe titulado Estrategia Argentina.

Al margen de la presión de los bonistas internacionales para limar la imagen institucional de Guzmán, el ministro protagoniza ciertas situaciones estructurales que causan sorpresa en el ala política del gobierno peronista. Aún no están firmados los contratos con los bancos colocadores -BOFA y HSBC-, ni con el asesor financiero (Lazard). Y la información clave para saber los nombres de los titulares de los bonos, se convirtió en un secreto de estado que Guzmán todavía no dejó acceder en su totalidad.

Estas deficiencias estructurales, a pocos días de presentar la oferta a los fondos de inversión, aumentan las opiniones de un posible default del país entre los bonistas que operan en New York, Londres y Tokio, las tres jurisdicciones legales que cedió la Argentina ante la posibilidad de un conflicto legal con los tenedores de títulos soberanos.

Un informe reservado escrito para miembros del Instituto Internacional de Finanzas (IIF) asegura que llamó la atención a los bonistas extranjeros que el Bank Of America (BOFA) y el HSBC no participaran de las negociaciones junto a Guzmán. Ese reporte también advirtió que todavía era “opaca” la posición que asumiría Lazard en el proceso de reestructuración de la deuda externa. Lazard sabe que hacer, pero todavía no empezó porque su contrato aún no está en curso legal.

Alberto Fernández negociará sobre el total de los bonos internacionales que emitió la Argentina (35 en total con jurisdicción en New York, Londres y Tokio), y presentará su oferta formal cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) emita su último análisis de la economía nacional que se sostendrá con la información que recogió en Buenos Aires hace una semana.

Los trámites formales ya se iniciaron en la SEC de New York, y el prospecto de los nuevos bonos bajo legislación extranjera será comunicado por la administración peronista en los últimos días de marzo. La crisis del Coronavirus y del precio del petróleo no modifica la oferta básica oficial, aunque en la Casa Rosada consideran que los fondos de inversión ya manejan dos tácticas diferentes ante la estrategia diseñada por Alberto Fernández y Guzmán:

1. Negociar hasta el final, aceptar la quita y apostar a un crecimiento del valor presente de los bonos como consecuencia de la baja del riesgo país.

2. Romper la negociación, apostar al desgaste del actual gobierno peronista y esperar las elecciones presidenciales de 2023.

“No quiero ir al default. Pero lo dije una y mil veces: solo cierro si la deuda es sustentable con la economía en marcha. No aceptó un nuevo ajuste”, enfatiza Alberto Fernández cuando evalúa las posibles opciones que ejecutaran los acreedores privados ante la oferta de la Argentina.

La pandemia del Coronavirus destruye los mercados y cambia las reglas de negociación con los bonistas. Guzmán pensaba viajar a New York y Londres para hacer un road show y explicar los detalles de su oferta a los fondos de inversión. Esa posibilidad ya no está en los planes de las próximas dos semanas, y una teleconferencia no es lo mismo que hablar en Wall Street y cenar sushi en Nobu de Manhattan.

Alberto Fernández ató el éxito de sus primeros meses de gobierno a la capacidad de Guzmán para encontrar una solución definitiva a la deuda externa. El presidente tiene el apoyo del FMI y está en combate franco con los bonistas internacionales.

Los fondos de inversión consideran que Guzmán es muy dogmático en un mundo liderado por la realpolitik, adonde no siempre la matemática es una ciencia exacta. Alberto Fernández respalda a su ministro de Economía y -por ahora- no tiene Plan B. Abril será un mes complejo para la Casa Rosada.





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